Alfredo Guttero nació en Buenos Aires en 1882 y murió en la misma ciudad en 1932.
En 1904, la Comisión Nacional de Bellas Artes le otorgó una beca para viajar a Paris. Estudió y trabajó en los talleres de Arte Sacro y en la decoración de iglesias junto a Maurice Denis, integrante del grupo Nabís y de esta manera comenzó a tener contacto con la iconografía religiosa, la pintura decorativa y la técnica mural.
Junto con otros artistas, estuvo ligado a una recuperación del orden compositivo, del equilibrio, de la representación figurativa, aunque sin renunciar a las conquistas logradas por las vanguardias históricas. Este “retorno al orden” significa además para Guttero, una vuelta a la singularidad en el quehacer técnico con la elaboración personal de un procedimiento vinculado con la pintura al fresco.
Su producción artística abarca pinturas, dibujos, acuarelas, témperas, carbonillas, tintas, lápices de cera y obras elaboradas con una técnica a la que llamó “yeso cocido”. Al mismo tiempo, se expresó sobre diversos temas y motivos como retratos, desnudos, paisajes industriales, composiciones alegóricas.