Antonio Berni construía los collages de Juanito con los mismos materiales que usaba un chico de villa: latas, chapas, cartón, chatarra. Decía que entre el tema y el material había una relación directa e inevitable.
Esas obras que nadie quería en Argentina, los Juanitos y las Ramonas no eran valorados por los coleccionistas argentinos, que preferían sus retratos clásicos de los años 30 y 40, terminaron siendo las más caras.
El récord absoluto en venta privada sigue siendo "Desocupados" de 1934, comprada por Hugo Sigman en un millón de dólares. Y "Juanito dormido" se subastó en Sotheby's por 441.000 dólares, convirtiéndose en el Juanito mejor vendido en subasta pública de la historia.
