Nació en Rosario, en 1892.
Decorador, muralista, ilustrador, grabador y pintor de caballete. Se formó en el taller del artista italiano Mateo Casella, junto con Emilia Bertolé.
En 1912 ingresó a la ANBA, egresando a los 23 años como Profesor de Dibujo. Allí, fue alumno de Pío Collivadino y Carlos Ripamonte. Participó en el Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires desde 1913, obteniendo el Primer Premio de Pintura en 1924. En 1915 se hizo acreedor del Premio Europa, beca que no pudo disfrutar a causa del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. En consecuencia, Guido viajó por toda América del Sur, volcando su experiencia en obras posteriores. Luego se dirigió hacia el viejo continente donde se instaló entre 1925 y 1937.
Hasta 1915, su producción se caracterizó por un naturalismo académico, rasgo aprehendido de sus maestros rosarinos. Luego, en el marco de la indagación sobre la identidad argentina, llevada a cabo en la segunda
y tercera década de 1900, sus trabajos se relacionaron con la pintura de paisaje.
La actividad de Guido ha abarcado todos los planos de la plástica y otros campos relacionados con ella. Como grabador, cultivó la técnica del aguafuerte y buscó el carácter típicamente americano dentro de cierto barroquismo y de la literatura gauchesca. Escribió numerosos artículos y pronunció varias conferencias. Realizó vitrales, tapices y cerámicas. Diseñó muebles y biombos en madera tallada.
Fue profesor de grabado, de decoración y composición plástica de la ESBAEC, desempeñando allí el cargo de Director entre 1932 y 1955.
Como escenógrafo, llevó cabo decoraciones para varias óperas realizadas en el Teatro Colón.
En 1941 fue nombrado Miembro de Número en la ANBA. Mostró sus obras en Madrid, París y en distintas ciudades de Argentina. Como distinción, obtuvo entre otras: Gran Premio de Honor, Exposición Internacional de Sevilla 1929, Medalla de Oro, Exposición Internacional de París 1937, y Gran Premio de Grabado, Bienal de Madrid 1952.
Murió en Buenos Aires, en 1967.